23 jul. 2008

El rincón de Eufrasio

Este es mi sencillo rincón donde suelo pasar horas... cuando no estoy subiendo un post, estoy escribiendo alguna poesía u otra pagina de "La Sima", mi novela de ficción. Como podéis comprobar en la mesa están mis teléfonos móvil y fijo, por ahí debajo asoman los auriculares, la música forma parte de mis ratos en el escritorio o cuando estoy pintando, es la habitación donde comparto mis aficiones que como sabéis son: escribir y pintar.


No me olvido de mi cactus que mantengo desde el principio conmigo en mi mesa; aunque no lo parezca, me hace buena compañía, a cambio lo cuido como se merece.
Bajo el teclado la mesa tiene un espacio donde guardo mis bloc de notas, apuntes y anotaciones que en algún momento podré utilizar o no, junto al altavoz derecho podéis ver un lápiz, goma de borrar -que utilizo mucho- y un bolígrafo.


En alguna ocasión oí decir a Camilo José Cela, que para plasmar las buenas ideas que se te ocurran, "la inspiración te tiene que coger con el lápiz y el papel en la manos", es decir, trabajando, todo lo que no anotes corre el riesgo de olvidarse.
Espero que con esto me conozcáis un poco mas, que en definitiva esa es la idea de Scribania. 


Saludos


Poesía, Literatura y alguna cosa más...
eberzosa.com

21 jul. 2008

El escritorio del Famobil Rojo

Mi escritorio es una especie de desorden bastante ordenado. No falta nada. Todo lo que necesito se encuentra allí, pero nunca en el sitio adecuado, al menos, ese día.

Delante del ordenador uno está bombardeado por miles de estímulos y si no sabes controlarlos (como yo), puedes perder mucho tiempo apuntando notas constantemente y dejándolas, como se puede ver, por todos lados. Ese hecho histórico que no conocía y busqué por internet, esa web que me recomendaron, esa idea para hablar en mi blog, etc.

No pueden faltar unos auriculares junto al último cd que escucho: ¿cómo sería navegar por la red sin música? No lo sé, pero seguro que algo relacionado con Sánchez Dragó. El móvil al lado esperando a que suene. El paquete de pañuelos de papel para combatir algún que otro virus informático. Mi lata de Coca Cola Zero reciclada en lapicero (¡reciclad, niños y niñas! Es una buena forma de darle utilidad a la Coca Cola).

Y, por supuesto, un famóbil, icono estimulante y ejemplarizante de mi escritorio, cual Sagrado Corazón de Jesús desde el cerro de San Cristóbal o Che Guevara en el centro de La Habana.

EL FAMÓBIL ROJO.