La mesa perfecta no existe, y menos para quien ejerce la multitarea y es inquieto en la silla, como yo. Lo que sí existe es la búsqueda de la pantalla perfecta, cuanto más, mejor. El ordenador portátil y el de sobremesa comparten un teclado y un ratón, y cuando está en funcionamiento el portátil, la pantalla plana sirve como escritorio extendido. El brazo deja despejada la mesa por debajo.
Dario Pescador
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